jueves, 28 de agosto de 2014

Eestas son las noticias locales.- hace 41 años el sismo que cambio orizaba


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>> Hace 41 años los orizabeños despertaban a una nueva realidad: tras dos minutos de terror y la muerte de entre 540 y 3 mil muertos en la región, ya nada sería igual
Jueves, 28 Agosto 2014
David Fernández
El Mundo de Orizaba

El 28 de agosto de 1973 la historia de Orizaba cambió para siempre. “La imagen se transformó, hay una Orizaba antes y después del terremoto del 73”, expresó el cronista Armando López Macip.
Con una duración de casi 2 minutos, el “terremoto de Orizaba”, dejó entre 540 y 3 mil muertos entre Veracruz y Puebla.
Eran las 4:53 de la mañana cuando “la fisonomía de la ciudad cambió radicalmente” por un sismo de 7.3 o 8.7 grados de intensidad según diferentes fuentes históricas. Despertó a las ciudades de Río Blanco, Ixtaczoquitlán, Córdoba, Nogales, Orizaba y Ciudad Serdán, Puebla. El epicentro también es inexacto, según las fuentes se ubica en Ciudad Serdán, Ixtaczoquitlán o Zongolica.

Daños a edificios
A 41 años de este hecho, el historiador López Macip recuerda que “el patrimonio cultural urbano de la ciudad cambió completamente”. No sólo porque el temblor los haya derrumbado, sino que fue “un pretexto para que demolieran muchos edificios de belleza y valor artístico e histórico” que habían sobrevivido, como el Toreo de Orizaba que sólo había perdido una barda.
“Hubo muchos daños en edificios como iglesias y escuelas, aunque no eran históricas”, apuntó. Se derrumbó la Escuela Técnica 48, que tenía cuatro años de haber sido inaugurada. “Había otras escuelas como el Centro Educativo Obrero –hoy palacio municipal–  donde se cayeron los dos torreones”, recordó.
Entre las iglesias, la de San José fue una de las más dañadas: la torre se despuntó y cayó sobre la bóveda haciendo un gran boquete en el foro. La Iglesia de la Soledad tenía dos torres, y perdió la que daba hacia el oriente: cayó sobre un taller de fundición. Santa Gertrudis también perdió una torre, apuntó López Macip.
“Hablamos de daños considerables en el patrimonio cultural”, expresó el cronista. El arquitecto cordobés Ignacio Cabral Pérez fue designado por el Gobierno federal para el rescate y la restauración de las iglesias coloniales. Entre otros edificios que resultaron dañados se encuentra el Hospital de Especialidades del IMSS, a tal grado que tuvieron que tirar todas las paredes y volverlo a hacer.

Orizaba tardó años en levantarse
“Uno de los edificios más dañados fue el teatro Ignacio de la Llave: tardó 15 años abandonado. Se reinauguró en 1988. El hospital de Ignacio de la Llave, que funcionaba en el exoratorio de San Felipe Neri, fue hasta 1992 cuando se reinauguró como el MAEV (Museo de Arte del Estado)”, recordó el historiador.
“Eso puede dar una idea del tiempo que tardó en recuperarse”, dijo. Lo edificios públicos, pesar de la ayuda, tardaron mucho en recuperarse, señaló; “ahora el pueblo que perdió su casa, los que perdieron a sus amigos y familiares, jamás se recuperaron”, apuntó.

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‘¡Río Blanco desapareció!’
Rescatista Édgar Velázquez
Jueves, 28 Agosto 2014
David Fernández

Guillermo Édgar Velázquez, de 41 años, se despertó a las 4:53 de la mañana en su casa de Norte 6. Lo levantó el moviendo trepidatorio del suelo. Era el 28 de agosto de 1973.
“Me levanté y quise agarrar mi pantalón”, recuerda quien en ese entonces tenía el cargo de comandante del pentatlón.
“El suelo se ondulaba y me tiraba de un lado a otro el fortísimo temblor”, recuerda. Pasados los dos minutos de temblor, finalmente pudo correr a ver sus hijos. Al ver que se encontraban bien, a uno le indicó que se quedara en casa. “Tú te quedas con tu mamá”, le dijo, “Tú acompáñame, vamos a ver a mi madre”, le dijo al otro.
Recuerda que salió corriendo y había gente desnuda y espantada en las calles. Cuando llegó a casa de su madre en Oriente 5 y vio que se encontraba bien, le dijo a su hijo: “Vámonos que nos están esperando en la Cruz Roja”, donde también prestaba sus servicios.
“¡Édgar, te estoy esperando!”, le gritó el comandante de la Cruz Roja, Ignacio García Flores, al verlo llegar. “¡Río Blanco desapareció!”, le dijo. Al llegar al municipio se topó con los edificios hechos escombros. Llegaron a la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, donde “empecé a rastrear, y saqué a papás, tíos, hermanos, todos difuntos...”.
En ese momento recibió la orden de regresar a Orizaba debido a la caída del edificio Packard. “¡La Packard!”, exclamó. “Llegué y estaba acordonado por los militares. Sólo me metí sin pedir permiso y empecé a rastrear”, comentó.
Con la ayuda de maquinaria de la Kimberly y la Cervecería, se abocó a buscar en las alcobas de los departamentos. “Encontré muchos ahogados”, comenta. Entre los que recuerda se encuentran personajes conocidos en la Orizaba de los 70 como la maestra Cisneros, el licenciado Herrera con sus hijos y nietos.
Tras hacer agujeros en la loza escucharon el llanto de un menor. Se trataba de una niña de 13 años prensada entre dos lozas. La entregó desnuda para que le dieran los primeros auxilios.
Rescató más de 30 personas el primer día, y estuvo seis meses más realizando labores de rescate. “Así pasamos el temblor”, dijo.
Con 78 años de edad, reconocido por su labor como comandante de Bomberos, comandante instructor en la Policía del estado, el también conocido “Hombre leyenda”, actualmente se dedica a la investigación de lenguas maya y náhuatl.